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El disfraz

El disfraz es tal vez lo más preponderante, jugar con la mente del criminal no es nada fácil.  Aunque en ocasiones deba usar el uniforme de la institución, la mayoría de veces debo adoptar otras personalidades, otros vestuarios que nada tienen que ver conmigo, pero cuando estoy en cubierto, el disfraz lo hago parte de mí, así es como logro engañar a los criminales. 

 

Los zapatos correctos para el disfraz talla 42, la camisa talla L, el pantalón talla 34, los lentes de contacto azul, verde, café, negro, el que sea más propicio, las pelucas, la montura de dientes falsos es tan solo lo superficial. 

Mi disfraz implica ocultarme muy bien, adoptar otras personalidades, otros comportamientos, manejar un análisis de mi objetivo para adoptarme a la situación, comportarme tal cual espera esa persona, copear manías, vicios, actitudes, desde el hombre más agresivo hasta el más pacífico, del más hablador al más tímido, desde el más frívolo y cruel hasta el más tierno y amable. Todo y todas las cosas importan, todo influye para ser un buen agente encubierto, tener todo eso en mente sin olvidar que debes obtener alguna prueba acusatoria para atrapar al criminal.

Puedo decir que en ocasiones después de adoptar tantas personalidades y disfraces hasta puedo dudar de cuál de estas es la mía, mi propia y única identidad.

Norte de Santander

Lunes 9:30 de la noche elecciones del 2015.

Municipio del Tarra ubicado a 8 horas de Cúcuta, es conocido como Catatumbo porque es una zona donde hay bastante guerrilla, como el ELN, EPL y FARC.

Yo con mi uniforme de la institución, prestaba seguridad a los habitantes del Tarra, todo se veía muy tranquilo, todo dentro de

 

lo normal en un día de elecciones, sin embargo, se siente la adrenalina, púes uno ya conoce el territorio al que se va a enfrentar y más en este municipio que hasta los habitantes son guerrilleros, siempre se está a la defensiva.

Me dirigí a la estación de la policía del Tarra, donde me acompañaban más de 50 policías y tan solo cuatro de policía judicial, de pie en la parte frontal de la estación, un estruendo enorme me consume, mis ojos se nublan, una granada acaba de ser detonada en el lugar donde yo me encontraba, sin detenerme a pensar, la reacción de nosotros frente al ataque fue instantánea. Nos dirigimos a los bunkers y desde allí refugiados sin poder defendernos, pude ver que eran los del ELN (Ejército de Liberación Nacional). El hostigamiento duró más de una hora. Este atentado dejó a dos compañeros heridos y afortunadamente yo salí con tan solo algunos golpes producto del choque de la explosión. 

Esta labor no es para nada fácil, cada día uno se enfrenta a situaciones muy difíciles en cada operativo estar expuesto a perder la vida, ver como mis compañeros mueren y analizar como la sociedad va en deterioro es difícil, pero yo sabía que al elegir esta profesión firmaría una sentencia con la muerte, pero la he enfrentado y lo seguiré haciendo, mientras tanto terminaré mi desayuno, leeré desde mi sofá el periódico con las noticias de la captura de una de mis “presas”, continuare sigiloso y engañando a los criminales para atraparlos .