Aquel 17 de junio de 2012 en el estadio El Campín de Bogotá el reloj marcaba las 8:30 de la noche, Ómar Pérez capitán de Santa Fe recibía el trofeo de campeón en medio de lágrimas, en ese momento los hinchas del cuadro ‘santafereño’ al igual que su jugador estrella no creían que después de 35 años volvían a levantar la cabeza y gritarían con fuerza la palabra campeón. En ese instante todos los asistentes inmortalizaron la fecha y la jugada que los coronó de nuevo como los mejores del fútbol colombiano. Ningún jugador e hincha olvidará el minuto 70 de juego, Pérez el ’10’ de los rojos levantó el balón desde la mitad de la cancha y le cayó en la cabeza a Jonathan Copete, que al ángulo del palo izquierdo mandó el esférico al fondo de la red para que 45 mil personas saltaran de sus sillas, desahogaran su garganta y después de tanto tiempo ver de nuevo a su equipo triunfar.

Por su parte, el club ‘embajador’ vivió una historia similar a la de su eterno rival, para el equipo dirigido en ese entonces por Hernán Torres, tuvieron que  sufrir más de la cuenta, ya que durante los 90 minutos jugados en el estadio El Campín, los hinchas azules asistentes ese 16 de diciembre de 2012 recuerdan una serie de penales después del pitazo final cuando el juego quedó empatado a un gol. Fue una noche de mucha paciencia y sufrimiento, debido a que no se sabía si de verdad iban a coronarse campeones. Millonarios e Independiente Medellín no erraron ningún penal y cuando la serie iba 4-4, el último cobro que era el que definía al campeón,  lo tenía en los pies el jugador del equipo paisa. Si anotaban, Medellín era el triunfador. Pero en ese instante el arquero ‘embajador’ se colocó en el medio del arco y muy atento fijó su mirada al balón, cuando dispararon el cobro, Luis Delgado se lanzó con las dos manos, atajó el penal y los azules se quedaron con el título de la famosa ‘estrella de navidad’. Fin a 24 años sin ganar nada.

“Los dos equipos de Bogotá vivían un carma de sufrimiento, angustia, de siempre perder, salir tristes, donde en la puerta del horno se quemaba el pan, continuamente era lo mismo”. El presidente de Santa Fe César Pastrana plasma en esta frase lo que vivieron los ‘santafereños’ y ‘embajadores’ durante casi una década de fracasos para los clubes bogotanos. Este máximo dirigente había llegado al club tres años atrás al 2012 y la meta era ponerlo de nuevo en la élite del fútbol, para él fueron fracasos ya que perdieron dos finales consecutivas, por ello, el creía que la tercera era la vencida y así fue, el presidente ese día alzó el trofeo junto con su capitán Ómar Pérez para salir al otro día en todas las portadas de los periódicos y quedar en la historia como el hombre que le cambió la cara a Santa Fe desde la dirigencia, porque agarró al club cuando no tenía dinero y estaba a punto de desaparecer el equipo, en pocas palabras, no tenía patrocinadores. “Nosotros esa final contra Pasto en el 2012 solo teníamos un patrocinador en la camiseta que fue AKT Motos, ellos nos apoyaron durante ese año y pudimos mantener el equipo, por eso cuando salimos campeones a los primeros que les agradecí fue a esa empresa”, recordó en medio de la sonrisa el presidente Pastrana, el hoy catalogado uno de los mejores directivos del fútbol colombiano.

 

Millonarios antes de su conquista en 2012 tuvo varios jugadores que salieron campeones en su último trofeo ganado, ellos después fueron técnicos del equipo para sacarlo de esos momentos complicados, fue así como las ex figuras del club tomaron las riendas de sus colores amados, Popovic en 1994, Prince 1996, Umaña 1997, Peluffo 2003 y Vanemerak 2007. Pero ninguno de ellos logró sacar a los ‘embajadores’ triunfadores. Estos últimos que decepcionaron como entrenadores fueron los últimos ídolos de los hinchas azules que dieron esa vuelta olímpica en el Metropolitano contra Junior, el 12 de diciembre de 1988. En ese entonces, iba a ser su último título y tuvieron que pasar 24 años para de nuevo tocar la gloria.

Uno de los personajes que estuvo presente y vivió el último campeonato en 1988 y el que posterior llegaría en 2012 fue Antonio Casale periodista deportivo de la emisora La FM, el cual narró el partido y los penaltis de infarto contra Medellín. 

“Ese día recuerdo muy bien que no podía dormir al saber que en horas de la noche tenía un gran reto en el estadio: ver a mi equipo campeón y lo mejor de todo, haciendo presencia con mi voz y cantar con el alma los goles. Desafortunadamente Millonarios se fue a penaltis, cosa que no estaba en los planes de ningún hincha porque todos esperábamos que el campeón se definiera en los 90 minutos. Ahora, los días previos al juego fueron caóticos para mí, confieso que duré 2 días completos sin lograr comer bien, pero así y todo iba a trabajar. Además, yo fui uno de los pocos que personalmente vio a este equipo campeón en aquella final contra Junior en el Metropolitano, en esa época de 1988 tenía 11 años, era un niño todavía y recuerdo muy bien el gol de Mario Alberto Vanemerak que nos dio el empate a un gol en los últimos minutos y gracias a los resultados en otros partidos, celebramos la estrella número 13. Eso sí, jamás pensé que iban a pasar 24 años para volver a celebrar”, explicó Antonio Casale, periodista hincha de Millonarios.

Los jugadores también vivieron sus momentos previos a sus respectivos partidos que posteriormente los coronarían como campeones en Colombia. Los de Santa Fe iban cada día a los entrenamientos y todo era hermetismo y ninguno mencionaba el juego que se venía encima. Solamente se preparaban concentrados y en silencio, nunca atendieron a la prensa y restringieron la entrada a los hinchas. Nadie sabía qué pasaba por la cabeza de los futbolistas en esa semana previa. Hoy siendo el año 2016, Yulián Anchico, segundo capitán del equipo en aquel 2012, en medio de una sonrisa pícara que dejó escapar mientras recordaba todo lo que vivieron antes de esa final.

“Lo que más se sentía, era ese temor de no poder alcanzar esa séptima estrella, había mucha presión y eran días bastante pesados, en pocas palabras teníamos miedo al fracaso. No queríamos desilusionar a los hinchas. Además, habíamos estado cerca en anteriores finales pero no lo lográbamos, eso no podía volver a pasar. Lo que nos sacaba esas malas energías vividas en esos momentos eran los entrenamientos, eso se convirtió en algo fundamental porque ahí era donde nos olvidábamos de todo, estábamos todos juntos donde lo más importante era soltarse y vivir esos momentos con alegría”, recordó el ex mediocampista ‘cardenal’.


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