Domingo, 9:00 de la mañana, y ya cientos de personas llegan a conglomerarse cerca a la Plaza de toros La Santamaria y el Planetario de Bogotá, el sol está en su punto mañanero, y aunque el pronóstico de hoy, según Google, era ‘parcialmente nublado’, el clima parece favorecer la manifestación que lleva haciéndose hace más de 10 años. Esta marcha es una iniciativa del movimiento ambientalista colombiano: Plataforma Colombiana por los Animales ¡Alto! – Animales Libres de Tortura junto con las fundaciones Libera, Animal Voices, Se lo explico con plastilina? y Franz Weber, pero no son los únicos, cada año los acompañan otra serie de organizaciones que convocan el respeto hacia los animales y el planeta tierra.

Los grandes pilares de esta protesta eran celebrar los últimos avances en materia de legislación, política pública nacional, jurisprudencia; exigir al Congreso la aprobación de iniciativas como el proyecto de ley 271 de 2017, que busca la prohibición de las corridas de toros en Colombia y el proyecto de ley 104, que busca quitar la participación de menores de edad en trabajos y espectáculos públicos que contengan maltrato animal; a nivel político, instar a los candidatos por la presidencia a agregar en su administración de gobierno, acciones que contribuyan a la protección de los animales y el medio ambiente; exigir que no se haga más uso del Fracking; y también crear un mensaje de reflexión en torno a la siembra de árboles para la reforestación de suelos y también la siembra de corales para equilibrar la vida marítima de los océanos; entre otros. Al llegar al punto de encuentro e inicio de la marcha, suena una melodía conocida, es la canción Latinoamérica de Calle 13; ambienta muy bien el lugar y es propicia para lo que va a pasar. Más de 50 personas empiezan a llegar, todos con sus mascotas, pero los perros son los mayores protagonistas, debido a una recomendación hecha por los organizadores de no llevar felinos, sin embargo se logra ver al menos 3 gatos y un conejo. La diversidad se hace sentir, hay perros de todos los tamaños, de todas las razas, de todos los colores, y asimismo sucede con los asistentes, hay familias, hay jóvenes activistas, personas de todas las razas, culturas y estratos sociales, que sin importar sus diferencias, han hecho la labor de ‘ponerse la 10’ y de forma unánime reclamar por los derechos de las víctimas del maltrato animal, “siendo la voz, de los que no tienen voz política”, como lo afirma Natalia Parra, quien es la directora de Alto Plataforma Animalista, ante a todos los asistentes, con un micrófono en mano y con varios carteles de frente puestos en el suelo; alcanzamos a visibilizar que algunos aclaman por más campañas de esterilización por parte del Distrito y otros unen el proceso de paz con la situación actual de los animales.

10:30 am. También hacen presencia vendedores que tienen enfocado su producto hacía los animales y por los animales, hay helados hechos para las mascotas, sándwiches veganos y venta de botones con mensajes que aprueban este tipo de iniciativas; por otro lado, los medios de comunicación no podían faltar, canales como Caracol, CityTv y Red Más, hacen parte de la población que acudió a esta invitación y gran labor, así que aprovechan la oportunidad, no solo para entrevistar a los organizadores de la marcha sino también a los niños, que ante la mirada curiosa de una cámara, no se niegan. 

Los protagonistas de este movimiento

En cada rincón de este lugar, hay un personaje con alguna historia por contar, se nota por la pasión y la convicción con la que están allí, esperando el momento para gritar versos que den testimonio de su vida y de la razón de estar ahí, como una mujer que, junto con su hijo, cargaban una pancarta con el mensaje “LOS ANIMALES TIENEN DERECHOS. ¡ABANDONO ES MALTRATO! NO +” unido a la foto del antes y el después de su perra Pitbull, rescatada de la calle;

 

o como otra joven, que sin hacer apología de su religión, demuestra que, desde las sagradas escrituras está concertado en Proverbios 12:10 que “El justo sabe que sus animales sienten, pero el malvado, nada entiende de compasión”.  

A su vez, los perros se mantienen alegres, quietos y atentos a su entorno, como una muestra de agradecimiento de lo que hoy se está haciendo por ellos, y hay otros que, de la forma más tierna participan cargando carteles con mensajes apoyando la marcha, como un pug llamado Draco, que en su cuello cargaba un mensaje que decía: “MI NOMBRE ES DRACO Y APOYO LA MARCHA POR LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES”. Así, sencillamente, se les da voz a los que no la tienen. 

El desarrollo de la marcha

Mientras que la gente avanza, no se hacen esperar las miradas curiosas y los comentarios de los espectadores ajenos a la marcha, con disimulo pero queriendo llamar la atención dicen que toda la gente ahí presente son hipócritas, porque supuestamente marchan por los derechos de los animales, pero al rato se están comiendo un pedazo de carne o de pollo. Otros, por su parte, son partidarios de la idea de no colocar a los animales por encima del hombre, es por eso que un hombre se nos acerca y pregunta “¿Qué se siente marchar por los animales, cuando miles de personas se están muriendo de hambre?”, la pregunta nos deja fríos, pero sin más dudas, respondemos “son cosas diferentes”, y el hombre sigue su camino. Como en todo, siempre habrá alguien en desacuerdo.

En armonía, grupos activistas, veganos, y veedores de la reserva Van Der Hammen continúan la protesta junto con una bancada animalista dando cánticos como: “¡La Santamaria para conciertos, todo para la cultura! ¡Toros sí, toreros no!”; “¡Consulta, consulta popular, La Santamaria no es para matar!”; “Por los animales, ¡Ellos también son víctimas!, Paz para la naturaleza”, ¡Todos y todas somos animales!”. En medio de la caminata, la gente para y se agacha en el suelo tres veces, aunque no tenemos conocimiento de la razón, podemos llegar a pensar que lo hacen como un acto de benevolencia hacia los animales, para estar al nivel de ellos, que no pueden defenderse de los atropellos e injusticias contra su especie.

12:20 pm. Cuando por fin se llega a la meta, hay un espacio con varios obstáculos para que la gente participe con su mascota en adiestramiento canino; adultos y niños no paran de reír al ver lo cómico de la situación. También hay artistas callejeros que a través de la pintura en aerosol sobre sus lienzos, quieren demostrar su interés en la protección animal. Igualmente está en el lugar la Fundación Planeta Tita: ‘Tapitas X Patitas’, quienes se han encargado de que la vida de los animales de cuatro patas, mejore a través del reciclaje de tapas, que al ser debidamente tratadas pueden crearse baldes, sillas y hasta juguetes para poner en venta y generan recursos para la donación de elementos y mano de obra a los refugios animales. Así que su participación es muy notable, ya que han construido, solamente con tapas, una figura representativa de la marcha; llama la atención de las personas y estas pasan por allí observando la obra de arte o tomando fotografías de la misma. 

Finalmente las personas de la marcha se dispersan, han cumplido con su labor en otro año más; con mucha expectativa y positivismo esperan que su voz se haya escuchado en muchos rincones de la ciudad, y que el interés haya despertado en personas de todas las edades, sexos, ideologías y condiciones sociales, para que por fin, después de tanto esfuerzo, logren la protección total y verdadera de los animales y el planeta, desde los ciudadanos hasta el Estado.