Bogotá es inmensa, sus calles parece que nunca terminan y cuando creíste haberlo visto todo, ella te da cuenta de que no es así. Centenares de espacios alternativos y los llamados ‘pops’ se han adueñado de la capital, lugares que ofrecen experiencias en lugar de productos, que están cargados de post modernismos y parecen sacados de una película europea.

Cada vez son más estos ambientes que se conglomeran en el centro y norte de la capital, la calidad y el servicio; características que resaltan y que vienen acompañadas de un alto precio son los que se han tomado Bogotá y que han llegado para quedarse.

La cerveza ha sido durante años fiel compañera del hombre, su existencia data de miles de años antes de Cristo, y fue desarrollada por los antiguos pueblos elamitas, egipcios y sumerios,-No por los alemanes, como se cree-. Los egipcios elaboraban la cerveza a partir de panes de cebada poco cocidos que dejaban fermentar en agua. Su cerveza fue conocida como ‘Zythum’. En Oriente se usaba arroz y bambú; éste último hacia las de la caña de azúcar, fermentando su sabia, no el fruto. Estos pueblos milenarios utilizaban también la leche como ingrediente principal, procedimiento que se extinguió con el paso de los años.

La elaboración de la cerveza se puede hacer con cualquier cereal. Éste ha de ser preparado para que sus azúcares sean fermentables. En algunos casos una simple cocción es suficiente (como en el caso del maíz) y en otros casos es preciso maltear el cereal. En la elaboración de la cerveza se utilizan numerosos cereales en su estado crudo o malteado, siendo la cebada el único que debe maltearse necesariamente y el más utilizado en la cervecería occidental.

Así entonces, Bogotá y esta parte del mundo ha replicado durante muchos años la elaboración de tan amigable producto. La cerveza es un lenguaje casi que universal y se ha enmarcado como símbolo de los espacios para compartir del ser humano. Es una cultura cervecera a la que hemos sido absorbidos.

Como colombianos tenemos la chicha, bebida usualmente hecha de maíz y el guarapo, otra bebida fermentada artesanalmente creada básicamente de la caña de azúcar como el aguardiente. Las cervezas artesanales se habían convertido en una alternativa frente a la producción insalubre de chicha y guarapo que constituían la base de las bebidas alcohólicas ingeridas en los segmentos populares.

Desde entonces, tanto en Colombia como en el resto del mundo nos hemos dedicado a patentar esas recetas para hacer nuestra cerveza, los medios artesanales y los amantes por la bebida se han dedicado a la competencia de las grandes industrias que venden productos de tan mala calidad.

Hoy, este mercado ha tenido un auge inconmensurable. Cientos de cervecerías artesanales han invadido los bares en Bogotá para dar un aire de ‘culto’ y de gusto al paladar. Los bogotanos aman la cerveza, sin importar de dónde venga o cómo se haga.

 

Con cervezas rojas, rubias, negras, los focos de esta nueva tendencia se ha centrado en las zonas más importantes de Colombia, la audiencia juvenil, ávida de nuevas opciones de consumo con poca cantidad y gran calidad se apoderan de las maneras de beber en el país.

El mercado ha visto nacer empresas como Bogotá Beer Company, Cervecería Colón, Tres Cordilleras, Apóstol, The Beer Station, The Pub y Bruder entre otras. Se trata de proyectos de baja producción que, como en el caso del vino, se dedican a elaborar estilos de cerveza más complejos o innovadores. En su mayoría siguen los modelos clásicos europeos o entran con fuerza en las nuevas tendencias internacionales, pero, en el fondo, son bebidas para públicos especiales, hechas casi a la medida.

Los pequeños cerveceros también se han dado a la tarea de restaurar la variedad y la autenticidad, muchas veces perdidas por los grandes mercados cerveceros artesanales de la capital. Statua Rota, El Mono Bandido, Moonshine, Chelarte y demás locales han hecho hincapié en el resurgimiento de la natural manera de hacer cerveza, con esto vienen otros aspectos como el cuidado del medio ambiente, la reutilización de materiales, lo más artesanal posible.

Esto es casi una moda que se ha impuesto en el comercio capitalino, en las calles puede uno encontrarse con hamburguesas artesanales, gaseosas, arroces, pastas y un sinfín de productos que se venden por su especial manera de ser preparada. Lo artesanal es lo que está de moda, la comida artesanal y las bebidas hechas a mano son lo que está innovando a los ciudadanos hambrientos de cosas nuevas.

Así mismo, las presentaciones de las bebidas dependiendo del lugar en el que estés cambian, las ‘pintas’ de 700mml son las protagonistas junto a los botellones reutilizables con tapón de caucho o cierre de alambre. Bogotá Beer Company podría ser la principal referencia en la incursión del campo de las cervezas en tanto sus estilos y sus colores. Bogotá solo conocía las cervezas Poker, Águila o Club Colombia; ésta última decidió también lanzar al mercado sus ediciones en diferentes estilos.

La vida nocturna en Bogotá está plagada de estos costosos espacios que te ofrecen una experiencia junto a un gran producto, sitios como Bogotá Beer Company, con sede en las principales localidades de la capital, Statua Rota, con su única sede en chapinero y que ha revolucionado la idea de las viejas tabernas cerveceras, El Mono Bandido con su ambiente acogedor y sus principiantes productos.

Lo bueno de esta movida capitalina es su gran cantidad de opciones para disfrutar una buena noche de ocio y diversión, nos departimos en zonas, Zona T, Zona G, H, J, K L... Lo más importante de esto es que hay para todos los gustos, tamaños y formas. No hay ninguna excusa para no disfrutar del ambiente nocturno de Bogotá, y qué mejor que una buena cerveza para empezar la noche.