La certificación es un proceso mediante el cual una entidad oficial o un organismo acreditado valida que una persona, producto, servicio o sistema cumple con determinados estándares de calidad, competencia o normativas específicas. En Colombia, la certificación es fundamental para garantizar la confiabilidad y la competitividad en sectores clave como la industria, la educación, la salud y el comercio internacional.
No recibir la certificación puede traer graves consecuencias para el país. En primer lugar, se limita el acceso a mercados internacionales, ya que muchos países exigen que los productos o servicios cumplan con certificaciones reconocidas para permitir su entrada. Esto afecta negativamente las exportaciones y, por ende, la economía nacional. Además, la falta de certificación compromete la confianza de los consumidores y usuarios, lo que puede traducirse en pérdida de inversión, desempleo y menor desarrollo tecnológico.
Frente a esta situación, la actitud del gobierno de Gustavo Petro ha generado críticas por su aparente falta de coherencia y compromiso con la importancia de la certificación para Colombia. A pesar de que la certificación representa una oportunidad para impulsar la economía y mejorar la imagen del país en el exterior, el gobierno ha mostrado desinterés o ha tomado posturas que dificultan el fortalecimiento de los mecanismos necesarios para su obtención. Esta mala gestión podría agravar la situación, retrasar la modernización de sectores productivos y disminuir la competitividad internacional de Colombia.
En conclusión, la certificación es un elemento clave para el desarrollo y la inserción de Colombia en el mundo globalizado. Ignorar su importancia o no tomar medidas adecuadas para facilitarla puede generar pérdidas económicas y atrasos significativos, situación agravada por la falta de una respuesta responsable y consecuente por parte del actual gobierno.
