Analistas israelíes ven un fracaso estratégico en la guerra contra Irán mientras un posible acuerdo deja fuera los misiles

Varios analistas israelíes están interpretando la guerra contra Irán como un fracaso estratégico porque, pese a los golpes militares y la presión regional, no se habría logrado alterar de fondo la capacidad de Teherán para seguir proyectando poder. El debate se ha intensificado además por la posibilidad de un acuerdo que se concentre en el programa nuclear y deje fuera el tema de los misiles, considerado por Israel como una amenaza central para su seguridad.

La crítica principal apunta a que un pacto parcial podría aliviar la tensión diplomática sin resolver el problema militar más sensible. Para Israel, limitar un entendimiento al ámbito nuclear sería insuficiente si Irán conserva intacto su arsenal balístico, su capacidad de disuasión y su red de aliados armados en la región.

Ese temor no es nuevo, pero hoy pesa más porque la guerra ha elevado el costo político y militar de cada paso. Si el resultado final termina siendo un acuerdo que ignore los misiles, los sectores más duros en Israel podrían concluir que la presión militar no produjo la contención esperada y que Irán salió fortalecido en el tablero regional.

También hay una lectura estratégica más amplia: un acuerdo incompleto puede dar la impresión de cerrar una crisis, cuando en realidad solo la desplaza. En ese escenario, Israel quedaría frente a una amenaza reducida en apariencia, pero aún capaz de reactivarse con rapidez mediante misiles, drones y actores aliados en distintos frentes.

La discusión, por tanto, no gira solo en torno a si habrá acuerdo, sino a qué clase de acuerdo será. Para muchos analistas israelíes, dejar por fuera los misiles equivale a negociar con una mano atada, porque el núcleo del riesgo para Israel no está únicamente en la instalación nuclear, sino en la capacidad iraní de golpear a distancia y sostener una guerra prolongada de desgaste.

El desenlace dependerá de si las potencias involucradas aceptan ampliar la negociación o si optan por una fórmula limitada. Pero, por ahora, el sentimiento dominante entre esos analistas es que una paz parcial podría terminar siendo una derrota estratégica disfrazada de diplomacia.

 

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