Luego de la caída de un fragmento de misil iraní en la ciudad “vieja” de Jerusalén, por la seguridad de los peregrinos durante la semana santa, el gobierno de Israel prohibido cualquier acto religioso en la zona, incluyendo los rezos de cierre de ramadán en la mezquita Al-Aqsa (construida encima del templo judío de Jerusalén), también la peregrinación tradicional de los judíos al Kotel y la misa en el santo Sepulcro.
Pese al enfoque en materia de seguridad de la medida preventiva, medios repiten con gran velocidad que Israel solo prohibió los santo sepulcro, alimentando discurso de odio y reforzando la lucha entre religiones que ha sido, lamentablemente un fuerte pilar del anti semitismo en la historia.
La prohibición no fue sesgada, fue general para garantizar la supervivencia de todos mientras la escalada del conflicto en medio oriente.
Israel implementó estrictas prohibiciones religiosas durante Pésaj (Semana Santa judía) que transformaron la vida cotidiana, desde el cierre total del espacio aéreo hasta restricciones vehiculares en zonas ultraortodoxas. Al mismo tiempo, desplegó un operativo de seguridad sin precedentes para proteger a 9,5 millones de ciudadanos bajo la amenaza de misiles iraníes y cohetes de Hizbulá.
Pésaj 2026 en Israel no fue solo celebración religiosa: fue supervivencia organizada. Desde el atardecer del 31 de marzo hasta el 7 de abril, el país entró en "modo festivo blindado" con prohibiciones religiosas que paralizaron la normalidad civil mientras el Ejército (Tzahal) elevaba defensas al máximo ante la ofensiva iraní.
Prohibiciones religiosas estrictas para todos los credos:
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Cierre total del espacio aéreo : El Aeropuerto Ben Gurion suspendió todos los vuelos comerciales durante los 8 días de Pésaj, afectando a 120.000 pasajeros. Solo aviones militares y humanitarios operaron.
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Transporte público paralizado : Autobuses, trenes y metro cerraron en sábado (Shabat + primer día Pésaj). En Jerusalén y Bnei Brak, vehículos privados quedaron restringidos.
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Prohibición laboral : Comercio, industria y servicios no esenciales cesaron. Solo hospitales, seguridad y alimentos kosher funcionaron.
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Control kasher estricto : Inspecciones masivas eliminaron jametz (levadura) de supermercados, hoteles y espacios públicos.
Operativo de protección masiva: Tzahal desplegó 15.000 reservistas adicionales, posicionando 18 baterías del Domo de Hierro en Galilea, Golán y centro del país. El norte (Haifa, Safed) quedó bajo alerta roja permanente por cohetes Hizbulá; Tel Aviv y Jerusalén multiplicaron refugios públicos. La policía levantó patrullaje en 200 sinagogas y 1.200 sedes comunitarias.
El Magen David Adom (equivalente a la Cruz Roja) instaló 450 puestos médicos móviles con 3.000 voluntarios, mientras las ciberdefensas blindaron redes eléctricas ante amenazas iraníes. En kibutz fronterizos evacuados, drones y sensores monitoron los movimientos 24/7. Los niños recibieron simulacros de sirenas en escuelas, y aplicaciones de alerta masiva actualizaban refugios en tiempo real.
La logística religiosa se adaptó a la guerra: 2.500 séders en refugios, matzá distribuida por militares, rabinos oficiando vía Zoom desde bunkers. Hoteles kosher en Eilat (sur seguro) recibieron 80.000 peregrinos del norte. El primer ministro Netanyahu presidió el seder estatal con comandantes militares, simbolizando "libertad defendida con hierro".
Resultado: cero víctimas civiles directas por ataques durante Pésaj, aunque 14 heridos leves por sirenas y 200 casas dañadas en Galilea. La combinación de tradición milenaria y tecnología bélica permitió celebrar la liberación del Éxodo mientras se combatía una amenaza existencial moderna.
